Cinco ventajas de la gestión de riesgos en entidades sociales

17/10/2017

Los riesgos a los que se enfrentan las organizaciones en su día a día son múltiples y complejos. Existen riesgos corporativos; operativos - en productos, servicios, proyectos, procesos; financieros; reputacionales; de origen interno (por ejemplo, una mala actuación) o externo (un cambio normativo que nos afecte…).

  • Algo que en un determinado momento parecía estar bajo control puede convertirse en una situación que nos afecte negativamente si alguno de los factores cambia o se introduce un nuevo elemento desencadenante. Por ejemplo, no estar a la vanguardia e incumplir la regulación emergente pone en riesgo la supervivencia de una organización. Un mal comportamiento por parte de una persona empleada o voluntaria; una brecha en la seguridad informática; una contraparte que incumple su contrato o cuyo negocio quiebra; una mala aplicación de un reglamento durante la gestión de una subvención pública, … son solo algunos ejemplos de situaciones que pueden traer graves consecuencias sobre las finanzas, la operativa o, lo que es peor, la confianza de la opinión pública, personas beneficiarias, voluntarias o empleadas… Y ya sabemos la máxima “Confianza, sin ti no soy nada”.

    Esta realidad es especialmente importante en el caso de las entidades sociales pues, si hay un sector de actividad que se encuentre permanentemente sujeto a controles, auditorías y verificaciones de todo tipo, ese es el sector social, cuyas entidades han tenido tradicionalmente una imagen social muy positiva pero también muy vulnerable. Además, en nuestro país y en un escenario post crisis, las ONG enfrentan retos cambiantes y de una complejidad cada vez mayor.

    Controlar el riesgo es ser más eficaz

    Por tanto, las personas al frente de estas organizaciones, no pueden eludir su responsabilidad de velar por la viabilidad futura de sus entidades mediante un mayor control de los riesgos para, en el caso de que algo suceda, la actuación de la organización sea rápida y eficaz. Estas personas deben hacerse preguntas como ¿en qué medida es sólido el programa estratégico para evitar el riesgo? ¿Se han definido funciones y responsabilidades concretas para controlar el riesgo? ¿son los sistemas y políticas suficientemente sólidos para evitar riesgos concretos- por ejemplo, de fraude?

    Se trata, en resumen, de implantar un sistema que permita monitorizar y anticiparse a los riesgos. Porque anticiparse es generar oportunidades. Proteger, crear valor, mejorar la competitividad. La gestión de riesgos favorece la identificación de amenazas, obstáculos y oportunidades y, por tanto:

    1. Proporciona información esencial para la toma de decisiones que, de esta forma, se simplifica y agiliza.
    2. Impulsa la proactividad y mejora la adaptación de la organización a su entorno y su capacidad de transformación, que es uno de los retos clave de las entidades del Tercer Sector en nuestro país.
    3. Potencia la confianza de los diferentes grupos de interés, pues minimiza la posibilidad de tener crisis de ningún tipo y proyecta imagen de responsabilidad y preparación.
    4. Permite una mejor asignación de recursos y una gestión más eficiente, desplazando hacia lo realmente relevante o que presente mayores oportunidades.
    5. Y, en definitiva, mejora las opciones de lograr los objetivos sociales y corporativos de la cualquier organización.

    En este sentido, evaluar y controlar el riesgo de una entidad no lucrativa es una función tan beneficiosa para la organización como necesariamente estructural. Desde nuestra experiencia en el tercer sector, en Fresno the right link, ofrecemos servicios de análisis, diagnóstico y evaluación del riesgo, facilitando a las organizaciones identificar y focalizar los riesgos a los que se enfrenta, y acompañando en la búsqueda de soluciones que minimicen o eliminen definitivamente su materialización. Vemos cómo en muchas organizaciones el área de control interno está pasando de centrarse exclusivamente en el mero cumplimiento normativo a adoptar la función de revisar periódicamente el perfil de riesgo en busca de situaciones emergentes que, en caso de materializarse, condicionarían el desempeño y los resultados esperados. El máximo responsable de riesgos, entre tanto, participa cada vez más en la toma de decisiones estratégicas, donde el énfasis recae tanto en los riesgos como en garantizar el cumplimiento de las medidas establecidas para su control, asegurando de esta forma el futuro de nuestra organización y su supervivencia a largo plazo.

    En definitiva, controlar el riesgo en las organizaciones sociales es una medida de responsabilidad, a la vez que una tarea necesaria y beneficiosa para su desarrollo. Y, recuerda, que sea el que sea el momento en que tu ONG se encuentre al respecto, en Fresno the right link podemos ayudarte.